Cuando se aproxima el final de un año, solemos hacer balance de lo acaecido a lo largo del mismo. Estamos ante el cierre de 2019 y parece propicio que recordemos algunos eventos, el espacio no permite que sean todos, que nos han dejado estos doce meses.

Comenzábamos 2019 en Córdoba con un gobierno PSOE-IU con apoyos de Podemos, presidido por Isabel Ambrosio. Las elecciones municipales, dieron la victoria el PP, como en 2015, pero con la diferencia de que los números para una coalición de izquierdas no daban y sí lo hacían para una de derechas. La coalición PP-Ciudadanos gobierna desde junio la ciudad, con el apoyo externo de Vox. Algunas cosas han cambiado en estos meses, como la tenebrosa oscuridad del centro de la ciudad y particularmente de la calle Cruz Conde durante la pasada Navidad, convertida ahora en un espectáculo de luz y color que atrae a cordobeses y visitantes. El atasco que presidió a la Gerencia Municipal de Urbanismo durante los cuatro años del anterior mandato municipal empieza a desatascarse, aunque lo que tendrá que trabajar Salvador Fuentes en esa parcela de su amplia gestión municipal no ha hecho más que empezar. A propósito de Cruz Conde, seguimos dándole vueltas al nombre de algunas calles.

En el panorama político nacional el año se iniciaba con un gobierno de España que estaba abocado a convocar elecciones, no porque Sánchez cumpliera su promesa de convocarlas inmediatamente después de la moción de censura que le llevó a la Moncloa, sino por su incapacidad para sacar adelante los presupuestos generales del Estado. El gobierno entraba en funciones a primeros de año y termina en la misma situación. Las elecciones no permitieron a Sánchez formar gobierno -a lo que parece tiene más mano para promover censuras que para articular gobiernos-, y buscando unos mejores resultados nos llevó de nuevo a las urnas. Los resultados fueron para él un fiasco. Perdió tres diputados y una treintena de senadores. A toda prisa se le pasó el insomnio que le producía pactar con Iglesias y en horas veinticuatro, que diría el gran Lope de Vega, cerró un acuerdo con Podemos.

El hecho más allá de tapar inmediatamente los comentarios de su mal resultado electoral de socialistas y podemitas, nos ponía de manifiesto, una vez más, que sus afirmaciones carecen de la más mínima fortaleza, por decirlo de forma elegante. Lo vivido estas últimas semanas tiene visos de lo que don Ramón María del Valle-Inclán llamaba «esperpentos». Sigue gobernando con los presupuestos que el PP sacó adelante hace casi dios años y que el PSOE calificó como los peores de la historia de la democracia. Sus conversaciones con los independentistas catalanes no acaban de desatascarse y cierra acuerdos, con fotografía incluida, con los herederos políticos de los asesinos de ETA.

Este año pasará a los anales como el del juicio a los sediciosos catalanes y el orto y ocaso de Ciudadanos. Será en el que Boris Johnson ganó las elecciones en Gran Bretaña con su correspondiente repercusión sobre el Brexit y el en que Enmanuel Macrón tiene a buena parte de los franceses en pie por la reforma de las pensiones. También se ha abierto un impeachment contra Donald Trump…

El espacio de la columna se me acaba y no quiero despedirme del año sin desearles que 2020 haga realidad sus deseos y… ponga más sensatez a nuestra política.

(Publicada en ABC Córdoba el 28 de diciembre de 2019 en esta dirección)

Imagen: Pixabay

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