El Palacio que alberga el Senado, ubicado en la plaza de la Marina Española, fue en su origen un colegio de agustinos calzados, conocido también como Colegio de doña María de Aragón. Formaba parte del gran complejo que fue Real Monasterio de la Encarnación. En ese edificio se reunieron las Cortes que habían redactado la Constitución de 1812, cuando se trasladaron de Cádiz a Madrid, una vez que esta última había sido abandonada por los franceses. También fue en este edificio donde celebraron sus sesiones las Cortes durante el llamado Trienio Liberal (1820-1823). En 1835 fue la sede del llamado Estamento de Próceres, que contemplaba el Estatuto Regio de 1834, y durante el resto  del siglo XIX fue la Sede del Senado hasta que, en 1923, bajo la dictadura de Primo de Rivera, alojó a la llamada Asamblea Nacional Consultiva. Durante el franquismo fue la sede del Consejo Nacional del Movimiento y será con la llegada de las Cortes alumbradas en la Transición cuando vuelva a convertirse en sede de la Cámara Alta.

Fue en los años de la Restauración Canovista cuando se planteó adornar el Palacio con cuadros de tema histórico en los quedasen, según la pintura historicista de la época, recogidos algunos de los momentos más importantes de la historia de nuestro país. Así, por ejemplo, en los años ochenta y noventa del siglo XIX se encargaron los cuatro inmensos lienzos -todos ellos miden 350 por 550 centímetros- que cuelgan de las paredes del Salón de los Pasos Perdidos: La rendición de Granada, de Francisco Pradilla. La conversión de Recaredo, de Muñoz Degrain, Entrada de Roger de Flor en Constantinopla, de Moreno Carbonero y Jura de la Constitución por S.M. la Reina Regente doña María Cristina, de Francisco Jover, terminado por Joaquín Sorolla.

A esos cuadros se suman muchos otros, todos ellos pintados en la segunda mitad del siglo XIX, donde aparecen reflejados momentos de nuestro pasado como Colecta para sepultar el cadáver de don Álvaro de Luna, La Jura de Alfonso VI en Santa Gadea, La Coronación de Quintana, al que se le da también el nombre de “el callejero de Madrid” porque en el cuadro aparecen muchas de las personalidades a las que hoy están dedicadas importantes calles madrileñas, La batalla de las Navas de Tolosa, Cristóbal Colón en el convento de la Rábida, El combate naval de Lepanto, La muerte del marqués del Duero o El Cardenal Cisneros liberando a los cautivos de Orán.

            El Senado, en colaboración con la Asociación “Escritores con la Historia” ha programado un ciclo de conferencias, que comienza el próximo 26 de febrero y se desarrollará en los meses siguientes -el adelanto electoral no le ha afectado-, sobre los momentos históricos recogidos en diez de esos cuadros. Las conferencias tendrán lugar en el Salón de los Pasos Perdidos. Es una iniciativa que permitirá no sólo conocer una parte importante de la magnífica colección de pintura que se conserva en el Senado, sino acercarnos, de la mano de algunos de los grandes escritores de novela histórica de nuestro país, a importantes acontecimientos de la Historia de España.

Abrir las puertas de las instituciones a los ciudadanos, más allá de determinadas fechas conmemorativas, es una excelente iniciativa a la que se suma un contenido cultural donde se dan la mano aspectos del rico pasado histórico de España con las valiosas muestras de la pintura que se conservan en el Senado.

(Publicada en ABC Córdoba el 23 de febrero de 2019 en esta dirección)

Comparte
Deje un comentario