El final del año es siempre un buen momento para hacer balance, para recordar algunas de las cosas acaecidas en los trescientos sesenta y cinco días en que la Tierra tarda en dar una vuelta completa alrededor del Sol.

Hemos vivido un cambio de gobierno, merced a una moción de censura en la que participaron, entre otros, los independentistas catalanes de ERC y del PdeCAT, y los proetarras de Bildu, para desalojar a Mariano Rajoy de la Moncloa y aupar a la presidencia del gobierno aPedro Sánchez. Hemos asistido a una especie de contubernios académicos para obtener títulos universitarios de forma ilegal e inmerecida. Tal fue el caso de la que fuera presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes quien, según todos los indicios, obtuvo fraudulentamente un master en la Universidad Rey Juan Carlos. También está salpicada la calidad académica de la Universidad Camilo José Cela, con el doctorado de Pedro Sánchez, destapado por ABC, que ofrece numerosos puntos oscuros, que van desde la configuración del tribunal hasta el contenido de la tesis doctoral, del que el autor no quiere hablar. Hemos seguido, un año más con la tabarra del independentismo catalán, aunque las viejas mentiras de «España nos roba» han sido, después de lo que se ha sabido de la financiación de la que fuera Convergencia y Unió, el mangoneo de la familia Pujol o lo ocurrido en el Liceo de Barcelona que, quienes robaban, a manos llenas, eran otros. Esas mentiras han sido sustituidas por la falacia de que unos presuntos delincuentes que están siendo juzgados por gravísimos delitos son presos políticos.

En lo que a corrupción se refiere. Hemos asistido a la sentencia de los numerosos casos de corrupción ligados al Partido Popular, a la continuación del conocido como caso de los ERE en la Andalucía gobernada por el PSOE que tiene sentados en el banquillo a dos expresidentes de la Junta y a varias decenas de altos cargos de la administración autonómica. También, el 2 de diciembre los andaluces vivimos una jornada electoral con unos resultados históricos. Por primera vez, en casi cuatro décadas, hay posibilidades reales para que los socialistas sean desalojados de la Junta de Andalucía.

El año que se nos va, en su segunda mitad, ha traído un descenso del turismo extranjero que nos visita, pero que sigue alcanzando niveles impresionantes que sitúan a España como segundo destino turístico mundial. A una caída en la venta de automóviles, una importante industria del país que lo sitúa entre los grandes fabricantes mundiales. Nos encontramos con un, hasta el momento pequeño, repunte del paro. España sigue estando a la cabeza en donación de órganos. Tras la decisión del gobierno populista de Italia de cerrar sus puertos a la inmigración, nos hemos convertido en la puerta de entrada a Europa de las pateras procedentes de África, controladas por unas detestables mafias.

También nos ha acompañado la polémica en torno a desenterrar a Franco, con la oposición de su familia, para sacarlo del Valle de los Caídos porque un dictador no puede estar enterrado allí. Algo que ha generado un problema subsiguiente a la exhumación: dónde van a ir a parar los restos del dictador. Muchas cosas y muchas otras que se quedan en el tintero porque el espacio de la columna no da para más, aunque sí para desearles un próspero año nuevo 2019.

(Publicada en ABC Córdoba el 29 de diciembre de 2018 en esta dirección)

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