Días atrás, un sociólogo granadino me decía que Félix Tezanos había convertido el CIS en una vergüenza para la profesión. No tanto por que la demoscopia sea capaz de medir con exactitud las tendencias políticas de la opinión pública, sino porque todo apunta a que hace un uso sectario de los datos que se recogen en el Centro de Investigaciones Sociológicas. Su opinión es compartida por muchas personas -Ciudadanos ha pedido públicamente su dimisión- después del fiasco que han supuesto los pronósticos de CIS y lo realmente ocurrido en las elecciones celebradas en Andalucía. Tezanos señalaba que el PSOE mantendría, con ligeras variaciones, los cuarenta y siete escaños que poseía. Afirmaba igualmente que Adelante Andalucía, la marca podemita andaluza, sería el segundo partido más votado. La conclusión de todo ello era que el voto de los andaluces, sería mayoritariamente de izquierdas y Susana Díaz no tendría el menor problema para renovar la presidencia de la Junta de Andalucía. Nada más lejos de la realidad. El voto de los andaluces dio su apoyo mayoritario a las opciones de derechas que se hacían con el cincuenta y nueve de los ciento nueve escaños del Parlamento de Andalucía, mientras que la izquierda quedaba en cincuenta. Nueve puntos de diferencia que equivalen a un nueve por ciento.

La distancia entre lo pronosticado por el CIS y la realidad resultó ser abismal, cuando otras encuestas -ninguna había detectado el crecimiento de Vox- señalaban una importante caída de los apoyos electorales socialistas y también una notable pérdida de votos para la coalición Adelante Andalucía, que iba a quedar muy lejos de los resultados obtenidos por las formaciones que, separadamente, concurrieron a las elecciones de 2015.

Sólo cocinando para tergiversar los datos pueden sacarse conclusiones como las que Tezanos obtiene desde que dirige el CIS. Mantiene, según la última encuesta publicada por el centro que dirige, que el PSOE ganaría las elecciones con el treinta y dos por ciento de los votos. Son cifras parecidas a las que el CIS sostiene para este partido, desde que lo dirige Tezanos con la llegada de Sánchez a la Moncloa, por la vía de una moción de censura apoyada por los proetarras y los independentistas catalanes, amén de la extrema izquierda podemita. Desde entonces Tezanos pronostica una subida en la intención del voto para el PSOE en torno al cincuenta por ciento respecto a la que tenía antes de que Sánchez se hiciera el poder con algunos aliados poco recomendables para una buena parte del electorado español, incluidos votantes socialistas, según se deduce de lo ocurrido en Andalucía.

Ha mantenido mes a mes -ahora los sondeos del CIS son mensuales en lugar de trimestrales- ese incremento, que resulta difícilmente explicable para el PSOE que lidera Sánchez. Con el antecedente de lo ocurrido en Andalucía, todo apunta a que estamos ante una ficción demoscópica. Abona ese planteamiento el que Sánchez no convoca elecciones, pese a su promesa de hacerlo nada más llegar a la Moncloa, con una intención de voto tan favorable. ¿Por qué no lo hace?

Lo lamentable de todo, amén de tomarnos por lelos, es que hay pocas dudas de que Tezanos está utilizando una institución del Estado, que funciona con dinero que aportamos todos los españoles, de forma sectaria. Como decía ese sociólogo granadino, esto es una vergüenza para la profesión y como dice Rivera Tezanos debería dimitir de inmediato.

(Publicada en ABC Córdoba el 15 de diciembre de 2018 en esta dirección)

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