Todavía no se han apagado los ecos de las elecciones del pasado domingo, cuando tenemos nuevos comicios a la vista. En Andalucía lo son por partida doble, al estar convocadas elecciones europeas y locales, pero en muchas comunidades autónomas tendrán que depositar el voto en tres urnas, al añadirse unas elecciones autonómicas que, en Andalucía, se celebraron el pasado mes diciembre. Ante la nueva consulta, son muchos quienes piensan que lo ocurrido el 28 de abril va a pesar como una losa. No dudo de que lo dictaminado por las urnas tendrá su influencia, pero no soy de esa opinión. Los resultados cambian de unas elecciones a otras. Son muchos los electores que suelen modificar su voto, en función del tipo de comicios y, desde luego en lo que respecta a las elecciones municipales, el componente personal es una baza de gran importancia. No hay que alejarse mucho de Córdoba. Julio Anguita -comunista confeso- catalizó el voto de una buena parte de los cordobeses que, sin embargo, en las elecciones generales o en las autonómicas volvían la espalda a la ideología que representaba. Por eso las elecciones que tenemos ante nosotros, convocadas para el 26 de mayo presentan un perfil muy diferente a las que se acaban de celebrar.

En Córdoba hay quien ya ha extrapolado los resultados de las elecciones generales y los proyecta sobre las municipales en ciernes. Esa extrapolación, por ejemplo, daría como fuerza más votada al PSOE y dejarían al PP con sólo seis concejales, casi la mitad de los que tiene en este momento y Ciudadanos estaría pisándole los talones -en la actual corporación los populares ocupan once asientos, siendo el grupo más numeroso, mientras que Ciudadanos sólo tiene dos. Esa misma extrapolación de los resultados de las elecciones generales, señalaría una mayoría absoluta, aunque muy ajustada de los partidos de derechas (Ciudadanos, PP y VOX), que alcanzarían los quince ediles, dejando a las formaciones de izquierda, que también se presentan muy fragmentadas, en la oposición, si reeditan el pacto que permitió sacar al PSOE del poder en la Junta de Andalucía.

Es posible que las cosas no sean así. En la campaña, PSOE por la izquierda y el PP por la derecha, alertarán del peligro que supone la fragmentación del voto y tratarán de catalizarlo en torno a sus candidaturas y apelarán a la importancia de concentrar el voto para evitar consecuencias como las vividas por la derecha en las elecciones generales  Habrá que ver cuál es el partido más votado el 26 de mayo y cuál de los bloques obtiene mayoría suficiente para gobernar. Lo que sí parece claro es que serán necesarias alianzas postelectorales para configurar un gobierno municipal con una mínima estabilidad y que, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras ocasiones, frente a posibles coaliciones de la izquierda puede haberlas por la derecha. Igual de legítimas unas que otras. Es posible que nos encontremos que, con los resultados en la mano, haya quien habiendo sostenido la validez de dichas coaliciones, defienda ahora la prioridad de la lista más votada y viceversa que, quien abominaba de esas coaliciones y las consideraba poco menos que un fraude, abogue por ellas. Porque, como decía Campoamor, en este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira, sino que todo es del color del cristal con que se mira. Todo dependerá del resultado que arrojen las urnas y eso está por ver.

(Publicada en ABC Córdoba el 4 de mayo de 2019 en esta dirección)

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