La viñeta con que nos obsequiaba Vic el pasado sábado era impagable. Una pareja, que está dando la espalda al espectador, contempla un rótulo donde puede leerse: «Calle Kardo Máximo». El varón preguntaba: «¿y de verdad no tienen otra cosa que hacer?». La mujer le daba la réplica: «Sí, van a poner retretes». Creo que he cumplido las normas establecidas para no incurrir en plagio: he citado la fuente y he entrecomillado. Ahí, en dos frases, Vic dejaba resumidos muchos de los afanes del que, en los inicios del mandato municipal, se denominó a sí mismo como el «gobierno para la gente».

Añadan a ello otras iniciativas, como la construcción de un tanatorio municipal, cuya licencia ha impresionado por la celeridad con que ha sido tramitada, en contraste con lo que es tan habitual en la Gerencia de Urbanismo que se ha convertido poco menos que en norma. Esperemos que, si llega a funcionar, no cierre domingos y festivos ni haga «puentes», como ocurre con los museos municipales. En asunto tan delicado podría suponerle un serio problema a la gente para la que se gobierna. En fin, volviendo a la viñeta de Vic vemos que la palabra Kardo, aparece con «K». No existe en español. Sí encontramos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, la palabra cardo con «C» y puede tener diferentes acepciones. Como primera persona del singular del presente de indicativo del verbo cardar significa preparar con la carda una materia textil para el hilado. También, sacar con la carda el pelo a los paños y otros tejidos. Una tercera acepción verbal estaría referida al pelo, cuando este se cepilla desde la punta hasta la raíz, con el propósito de ahuecarlo. Cardo también tiene acepciones como sustantivo. En este caso sería una planta de hojas grandes y espinosas -añade el diccionario que «como las de la alcachofa»- y cuyas pencas se pueden comer, bien crudas, bien cocidas, una vez aporcadas porque, de ese modo, resultan más blancas tiernas y sabrosas. Entra luego el diccionario en distinguir las clases de cardos, que son diversas y numerosas. Ello nos obliga a limitar nuestras referencias a las variedades. Existen los llamados cardos benditos, conocidos también como santos, su uso es peligroso porque el zumo que se extrae del mismo tiene propiedades narcóticas y purgantes. Otra variedad es el llamado mariano que nada tienen que ver con el nombre del anterior presidente del gobierno. Una de las más conocidas es el conocido como cardo borriquero, también denominado borriqueño, cuya característica principal es su gran tamaño La palabra cardo también tiene un uso coloquial para referirse al carácter bronco, arisco, adusto o desabrido de una persona.

Dicha palabra, escrita siempre con «C», procede del latín cardo (calle). Cuando se trazaba un gran eje con una orientación que iba de Norte-Sur, ese cardo recibía el nombre de máximo (Cardo Máximo) en perpendicular se trazaba otro eje cuya orientación, lógicamente, era Este-Oeste, al que se denominaba decumano máximo. La denominación puntos cardinales tiene su origen en la palabra cardo. Pero siempre con «C», nunca con «K». El nombre de Kardo Máximo que, al parecer, tiene gran atractivo entre algunos los munícipes para sustituir el de una de las principales calles de Córdoba, hasta ahora dedicada a Cruz Conde, tiene un tufillo de ignorancia algo más que notable. Como verán se trata de grandes proyectos para la ciudad: Retretes, tanatorios, «Kardos Máximos».

(Publicada en ABC Córdoba el 19 de septiembre de 2018 en esta dirección)

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