Las grandes alteraciones sociales, suelen traer cambios sociológicos en los grupos que han de afrontarlos. El confinamiento, que por lo pronto va a prolongarse durante un mes, supone una de esas alteraciones de gran entidad. Se produce en una sociedad poco acostumbrada a los sacrificios a los que hubieron de hacer frente otras generaciones. Alguien ha señalado, ante el confinamiento, que a nuestros abuelos se le obligó a ir a una guerra que se prolongó durante casi tres años y a nosotros se nos pide pasar un mes en nuestras casas con las comodidades que cada cual tiene a su alcance.

Esta sociedad ha convertido en héroes y modelos a los que imitar a individuos que ganan un concurso televisivo preparando un plato de comida, cosiendo una prenda de vestir o que encandila a un mayor número de quienes pasan el día aferrados a la pantalla del televisor por hacer no sé muy bien qué cosas en un programa llamado «Gran Hermano». Tienen tanto gancho qué hasta los noticiarios de las televisiones, que se supone son algo más serio, les hacen una escandalosa propaganda, incluida la televisión que usted y yo pagamos con nuestros impuestos. Una buena parte de esta sociedad ha consagrado ese tipo de modelos, es la misma que se ha visto sacudida por un virus que provoca una enfermedad desconocida, convertido en epidemia o pandemia —vaya usted a saber qué es exactamente— y ha sacudido nuestras vidas de forma que ni podíamos imaginar. Estamos siendo protagonistas de lo que hemos conocido en películas de ciencia ficción.

Esta sociedad tiene también como modelos a los futbolistas, sobre todo a los que cobran millones y millones de euros, cuyos fichajes resultan escandalosos por las cifras barajadas por aquellos clubes que pueden permitirse pagar tan inconmensurables fortunas. Son los Ronaldos, los Messis, los Hazards, los Mbappés o los Ronaldinhos. Esos son los héroes de millones de personas, pese a que muchos de ellos han dado una mala imagen como ciudadanos, al no cumplir con sus obligaciones tributarias.

En estos días de tribulación estamos comprobando dónde están los verdaderos héroes. No ahora, que los consideramos imprescindibles ante la alarma que estamos viviendo, sino a lo largo de cada día cuando atienden los hospitales, los centros de salud, las escuelas —muchos padres con hijos en edad escolar estarán valorando estos días el trabajo de maestros y profesores—. Tal vez, aquellos que consideran un gasto inútil el presupuesto destinado a Defensa estén dándose cuenta de la importancia de tener unos hombres y mujeres que están sacándonos las castañas del fuego, incluida ese portento de alcaldesa que tiene Barcelona y que se llama Ada Colau, que ha terminado por llamarlos para que le solucionen problemas muy serios en su ciudad. Son héroes cotidianos aquellos que cada día hacen el milagro de que la basura que depositamos al final del día, haya desaparecido a la mañana siguiente. Quienes hacen el pan que comemos, quienes nos atienden en las tiendas, nos suministran la luz que nos alumbra y tantas y tantas personas, sin cuya dedicación, no sería posible la vida tal y como la conocemos.

No sé si esta tremenda sacudida hará que cambiemos nuestros modelos y nuestra escala de valores y que dentro de unos meses los héroes vuelvan a ser los millonarios futbolistas, los que cocinan un plato en televisión o están en «Gran Hermano» haciendo no sé qué cosa. Ojalá esta sacudida sirva para que aprendamos algo y saquemos algunas conclusiones.

(Publicada en ABC Córdoba el 28 de marzo de 2020 en esta dirección)

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One Response to Héroes | JoséCalvoPoyato
  1. Magnífico artículo y muy realista


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