En Andalucía tenemos elecciones en el horizonte. Han transcurrido casi tres años, se cumplirán el 2 de diciembre, desde que se celebraron las elecciones autonómicas. Por lo que, en el plazo de un año como máximo, seremos llamados a las urnas. Puede que antes, si el presidente Moreno Bonilla se inclina por un adelanto electoral, algo que no parece estar en su agenda. Desea cumplir la totalidad del mandato porque fue una promesa electoral. Sabemos en que quedan muchas promesas electorales, aunque es cierto que, apenas llegado a la presidencia, cumplió su promesa de rebajar el impuesto de sucesiones con el que los socialistas saqueaban a quienes recibían una herencia, incluso si les llegaba de sus progenitores.

Se dice que su deseo de mantener la legislatura hasta el final se encuentra en el hecho de que la intención de voto del PP, según señalan los sondeos, aunque ya saben lo que dicen los sondeos si quien los hace es Tezanos, que maneja el Centro de Investigaciones Sociológicas como si fuera el manijero de un cortijo, no deja de crecer y el treinta y ocho por ciento que anuncian podía subir algunos puntos más a lo largo de 2022.

Prácticamente doblarían el porcentaje de los votos obtenido en las últimas elecciones autonómicas. Esa nos parece una razón de mucho más peso político, que la del cumplimiento de una promesa electoral para no adelantar los comicios.

Hoy otra razón que, llegado el caso, Moreno Bonilla podría esgrimir como causa de un adelanto electoral. Nos referimos a que los presupuestos de la Junta para el próximo año, están en el aire, ante la negativa de Vox a apoyarlos, alegando incumplimientos en los compromisos acordados anteriormente. Si bien la legislación permite prorrogar los presupuestos del año anterior, si no se aprueban los que deben entrar en vigor en el año en curso, lo cierto es que resulta complicado gobernar con unos presupuestos prorrogados y particularmente incómodo en un año electoral, como ha de ser 2022. Esa sería una razón de mucho peso, para otros una excusa, a la hora de adelantar el calendario electoral. Al PSOE, que se encuentra en horas bajas —todo apunta a que por primera vez no sería la fuerza más votada en Andalucía y quedaría a mucha distancia de los populares—, no le interesan elecciones anticipadas. Necesita tiempo para dar a conocer a su nuevo secretario general, Juan Espadas, y para tratar de remediar algunos rotos como el gatuperio de los ERE. Además, no le sirven las amenazas de «que viene la derecha», utilizada ampliamente en campañas anteriores en que llegaron a decir que peligraba el pago de las pensiones o los derechos de los trabajadores en paro a recibir subvenciones si la derecha gobernada. Ha gobernado y nada de eso ha sucedido.

Sin embargo, todo apunta a que el PP necesitará a Ciudadanos, cuya intención de voto en Andalucía es casi tan ruinosa como a nivel de España, o a Vox a quien las encuestas dan cierta subida en la intención de voto. Con todas esas mimbres, lo que tenemos por delante es un horizonte electoral a un año vista, como máximo.

(Publicada en ABC Córdoba el viernes 19 de noviembre de 2021 en esta dirección)

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