Miguel Iceta y Jesús Eguiguren suelen estar en lo que se denomina como ojo del huracán mediático. Para algunos son una acabada muestra de la agitación ideológica en la que se mueve el PSOE de Sánchez. Desde luego, lo que no puede negarse es que hacen declaraciones en las que ponen de manifiesto que lo que piensan no es, precisamente, lo que el PSOE de Sánchez quiere ofrecer a los españoles. Es posible que la raíz de ello se encuentre en que son militantes del PSC o PSE-EE, que son las marcas propias en Cataluña o en el País Vasco del PSOE, pero del que siempre han querido mantener una cierta distancia. En ninguno de los dos casos de trata de unas voces cualquiera. Eguiguren, que fue presidente del PSE-EE a comienzos del siglo -entre los años 2002 y 2014- y fue también el interlocutor de Rodríguez Zapatero en las conversaciones con ETA, las cuales le sirvieron, según sus propias palabras para tener una relación muy directa con José Antonio Urruticoechea, más conocido como Josu Ternera, uno de los asesinos más sanguinarios de la banda terrorista. Iceta, el primer secretario de los socialistas catalanes y recientemente, ha sido la propuesta de Sánchez para presidir el Senado, aunque no ha llegado a materializarse, al no conseguir el placet ser nominado como senador -condición imprescindible para presidir la Cámara Alta-, por el Parlamento de Cataluña en representación de dicha comunidad autónoma. Hay quien piensa que todo ha sido una jugada del presidente del gobierno en funciones, para tener el rechazo de los independentistas y aparecer como enfrentado a ellos de cara a las elecciones que se celebrarán el próximo 26 de mayo. En cualquier caso, la propuesta para presidir el Congreso y Senado la ha formulado Sánchez con dos representantes del socialismo catalán. Algo que hace que pensar en cuáles serán sus propósitos

En plena campaña de las  pasadas elecciones generales Iceta se descolgó con unas declaraciones que tuvieron que ser matizadas y corregidas a toda prisa desde Ferraz porque rompía su esquema electoral y que los socialistas han procurado que queden como mucho en el baúl de los recuerdos, pero dichas quedan. Nos referimos a aquello de “si el sesenta y cinco por ciento de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un camino para encauzar eso”. Pese a ello Sánchez hizo pública -según los independentistas sin hablar con ellos- su propuesta para presidir el Senado. A veces, la política ofrece auténticos arcanos, cuya interpretación resulta, cuando menos, complicada.

El caso de Eguiguren es otra prueba de esa tormenta ideológica en que están los socialistas, que viene a sumarse a otros actos como las comidas de la actual secretaria de los socialistas vascos, Idoia Mendía, con ese “hombre de paz” que es Otegui. Eguiguren ante la detención de Josu Ternera –no entremos en el momento tan específico en que se ha producido su detención- se ha descolgado con la calificación de “héroe” para el asesino. En Ferraz se han quedado descolocados y el secretario de organización del PSOE, José Luis Ávalos, ha tenido que decir que ya no es nadie en el partido “no forma parte del Gobierno, la Administración ni la dirección política” y rechazar de plano las declaraciones de su compañero.

Así las cosas, cabe preguntarse hacia donde se encamina el PSOE, que es un partido es Estado, de la mano de Sánchez.

(Publicada en ABC Córdoba el 22 de mayo de 2019 en esta dirección)

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