En mi condición de historiador nunca he trabajado sobre esos tres años, me refiero a los que van de 1936 a 1939, que marcaron a sangre y fuego la historia de la España contemporánea. Probablemente no me he sentido atraído porque, salvo raras excepciones, la historia de esos tres años ha sido utilizada a conveniencia por los dos bandos que se enfrentaron. Durante el franquismo, por los vencedores del conflicto bélico, después, cuando han tenido oportunidad, por los vencidos. Unos y otros se la han arrojado a la cara, según ha convenido en un determinado momento. Un mismo hecho, incluso, ha tenido una valoración no ya diferente, sino diametralmente opuesta, según el momento y las conveniencias políticas.

Un ejemplo claro lo tenemos estos días con el caballista y rejoneador cordobés, Antonio Cañero. Una figura controvertida, más allá de su actividad como caballista y rejoneador. Participó activamente en la represión contra los republicanos y donó al obispo fray Albino los solares donde construir viviendas para los más menesterosos, que fueron el germen de lo que hoy es uno de los más populares barrios cordobeses, el que lleva su nombre. ¿Fue Antonio Cañero un represor que acabó con la vida de cierto número de personas? ¿Fue un benefactor a quien la sociedad debe reconocerle sus bondades?

En 2006, con una alcaldesa comunista gobernando Córdoba, se celebró en la Sala Vimcorsa una exposición bajo el título «Tauromaquia cordobesa». En ella se rindió homenaje al Antonio Cañero caballista y rejoneador, como se ha hecho recientemente en Cabalcor. En aquel entonces ni socialistas ni comunistas dijeron esta boca es mía. Nadie alzó la voz para que se le negase tal reconocimiento. Por el contrario, ahora hemos asistido a un ataque frontal al homenaje tributado a Cañero. Incluso el secretario provincial de los socialistas cordobeses, Juan Pablo Durán, que era vicesecretario de dicha formación política en 2006, ha abierto un expediente disciplinario al presidente de Córdoba Ecuestre, el también socialista Rafael Blanco.

Lo alegado por socialistas y comunistas para explicar tan diferente actitud resulta poco convincente ¿Asistimos en torno a Antonio Cañero a la utilización de los hechos, según convenga? A eso me refería más arriba.

(Publicada en ABC Córdoba el 17 de octubre de 2012 en esta dirección)

 

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