Hace quinientos años, en 1521, la Corona de Castilla se veía agitada por una revuelta contra Carlos I. Esa revuelta es conocida como la guerra de las Comunidades y la historiografía la ha tratado desde diferentes perspectivas. Durante años, con el poder real cada vez más asentado, la revuelta fue denostada y considerada como una acción propia de quienes anclados en el pasado no aceptaban la realidad de los nuevos tiempos que trajo el ocaso de la Edad Media. Carlos I, por el contrario, representaba la modernidad de esos nuevos tiempos. En el siglo XIX, la historiografía liberal hizo una interpretación muy diferente de la guerra de las Comunidades. Los comuneros eran defensores de las libertades frente a la opresión de los monarcas.

En el marco de ese conflicto tuvo lugar en febrero de 1521 la conocida como Liga de La Rambla. En esta villa cordobesa se reunieron representantes, a los que se da el nombre de diputados, de diferentes ciudades andaluzas -no asistieron las del reino de Granada que entonces se extendía por las actuales provincias de Granada, Málaga y Almería-, entre las que se encontraban Córdoba, Sevilla, Jerez de la Frontera, Antequera, Écija, Cádiz, Andújar… Reunidos en el hospital de la Caridad, esos representantes constituyeron una liga o confederación y tomaron una serie de acuerdos que equivocadamente, en nuestra opinión, han sido a veces considerados como una junta anticomunera. Una prueba palpable, además de lo que señalan varios de los acuerdos adoptados -alguno coincide con los planteamientos comuneros-, es que incluso se invitó a la ciudad de Toledo, cabeza del movimiento comunero, a que enviara sus representantes, lo que declinaron.

Los acuerdos de La Rambla muestran la lealtad de los confederados a Carlos I y señalan que sus objetivos eran mantener la tranquilidad el sosiego en las ciudades allí reunidas. Algunas se habían visto agitadas por tumultos, casos de Córdoba y Sevilla. Esos alborotos tenían mucho de lucha entre facciones nobiliarias por hacerse con los resortes del poder local. Sin duda, los acuerdos de La Rambla fueron de gran importancia para el curso de aquel conflicto, al apartar a Andalucía de las turbulencias que agitaban a Castilla. Se llegó a aprobar la constitución de un ejército – mil doscientos hombres a caballo y más de cuatro mil a pie- para hacer frente a quien atacase a alguna de las ciudades confederadas, ataque que incluía el que podían llevar a cabo los moros de Berbería.

El Ayuntamiento de La Rambla quiere dar realce a esta efeméride que allí tuvo lugar hace quinientos años. Es algo que le honra altamente porque conocer el pasado nos ayuda a comprender el presente y porque ese pasado forma parte de lo que hoy somos.

(Publicada en ABC Córdoba el 13 de febrero de 2021 en esta dirección)

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