La moción de censura es un procedimiento legal establecido en nuestra legislación. Con ella se trata de cambiar un gobierno que no cuenta con apoyos suficientes para mantenerse en el poder. En el Congreso de los Diputados se han presentado varias mociones de censura para derribar gobiernos. Hasta la impulsada por Pedro Sánchez habían fracasado. El gobierno presidido por Mariano Rajoy cayó de forma inesperada porque el Partido Nacionalista Vasco, maestros a la hora de poner el cazo, presupuestariamente hablando, acababan de apoyar los presupuestos y dieron una larga cambiada, pasándose a la barrera contraria en horas veinticuatro. Sánchez se hizo con el poder prometiendo entonces elecciones inmediatas -¡ay las promesas de Sánchez!-. Contó entonces con el apoyo de los herederos políticos de los asesinos de ETA y de los independentistas catalanes. Aquello causó escándalo en un amplio sector de la sociedad -un socialista como Pérez Rubalcaba bautizó con el nombre de Frankestein a aquel gobierno-, que, poco a poco, ha visto cómo aquella moción de censura sólo era el principio de una serie de acuerdos que han tenido su último episodio en el debate del actual proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado.

Pero las mociones de censura no lo son sólo para cambiar el gobierno del Estado. También se han presentado para derribar gobiernos autonómicos y suelen darse con cierta frecuencia en los ayuntamientos. En la provincia de Córdoba hay una moción de censura presentada en el de Baena cuyo objetivo es desalojar al gobierno de colación formado entre Populares y Ciudadanos, tras las últimas elecciones. Ese gobierno puede tener los días contados porque todo apunta a que el PSOE, impulsor de la moción, la va a sacar adelante. Todo legal y en regla. Pero hete aquí que esa moción de censura va a ser posible porque hay un tránsfuga -especie política detestable- y eso mancha a la mencionada moción. El transfuguismo ha sido condenado por los partidos políticos y rechazado cómo fórmula de hacerse con el poder. Eso es en los papeles porque la realidad suele mostrase de forma diferente. Los partidos, muy críticos cuando esa situación va en contra de sus intereses, se muestran compresivos cuando les favorece y acuden a todo tipo de argucias para dar cobertura al tránsfuga que favorece sus planteamientos.

El tránsfuga es un edil del grupo Iporba, surgido de una escisión dentro de la agrupación local del PSOE y que ya ha expulsado al tránsfuga de sus filas, al que ha dedicado duros epítetos, llamándole «títere» de la secretaria socialista y afirmando que carece de ideología y de formación política -habría que preguntarse cuál fue la razón por la que Iporba lo incluyó en su candidatura- y cuyo único deseo ha sido siempre liberarse para obtener un sueldo de las arcas municipales.

Las mociones de censura son un instrumento legal, pero cuando se sustentan sobre el transfuguismo, como ocurre en el caso de Baena, entran en un terreno pantanoso y, desde luego, detestable.

(Publicada en ABC Córdoba el 21 de noviembre de 2020 en esta dirección)

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