La Junta de Andalucía ha decretado el cierre perimetral de todos los municipios andaluces, aunque con diferentes grados, según la fase en que se encuentre el nivel de contagio. Deberá confiar en la buena voluntad de todos sus vecinos -lo cual es mucho confiar- porque, a tenor de lo conocido, hay problemas para ejercer un control efectivo para el cumplimiento de lo decretado. Un ejemplo lo tenemos en la situación de las poblaciones del sur de la provincia que llevó al gobierno de la Junta de Andalucía a decretar un cierre perimetral que se iniciaba a las cero horas del 29 de octubre y se prolongaría hasta el 9 de noviembre.

ABC decidió hacer una prueba para comprobar la efectividad del confinamiento que afectaba al cierre perimetral de los municipios. El resultado de la misma fue que dos de sus periodistas recorrieron algunos de los términos municipales que se encontraban confinados -Montilla, Aguilar, Monturque, Puente Genil o Lucena entre otros- y en ninguno de ellos fueron requeridos por autoridad alguna para controlar su desplazamiento, que lo era por motivos de índole laboral. Se había decretado un confinamiento porque la tasa contagios superaba en dichos municipios los quinientos por cada cien mil habitantes y en muchos de ellos se aproximaba a los mil e incluso esa cifra se superaba en varios de ellos. Una situación verdaderamente alarmante que justificaba plenamente la decisión de confinarlos. Sin embargo, no parecía que se hubieran tomado medidas para hacerla efectiva. Ni guardia civil, policía local, ni policía nacional -hay comisaría en Cabra y Lucena- habían aparecido en ningún momento. Pudo haber sido casual.

El 6 de noviembre tenemos constancia de alguien que se desplazaba por cuatro términos municipales que se encontraban confinados. Eran los de Cabra, Doña Mencía, Zuheros -en la pequeña y atractiva población la tasa de contagios ha alcanzado cifras alarmantes- y Baena. Se trataba de efectuar la Inspección Técnica de un vehículo -esa actividad permite, con cita previa, el desplazamiento entre municipios confinados-. Se advirtió al usuario que llevase impresa o en el móvil el documento con el día y la hora de la inspección por si era necesario mostrarla en algún control.

Ocurrió al igual que los periodistas de ABC. Ni a la ida ni a la vuelta -sesenta kilómetros- hubo control alguno. La pregunta que hemos de hacernos -admito que en ambos casos pudo ser casual, aunque hay datos de otros desplazamientos que tampoco fueron controlados- es hasta donde sirven medidas de confinamiento si los controles brillan por su ausencia. Está claro que hay ciudadanos responsables que cumplen la ley sin necesidad de estar vigilados. La cumplen porque las leyes están para cumplirlas. Pero hay muchos otros para quienes las leyes están para ser violadas. En el caso de la pandemia que nos afecta lo vemos en las numerosas fiestas o en los botellones que han de ser abortados por agentes de la autoridad. Veremos qué ocurre ahora en que todos los municipios están confinados.

(Publicada en ABC Córdoba el 14 de noviembre de 2020 en esta dirección)

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