El comienzo de temporada del Córdoba C.F. no es malo. Lógicamente, me refiero al comienzo deportivo porque en otros terrenos la situación que se vive es tan lamentable que sería para despotricar, ponerse a temblar o a llorar. Lo situación por la que está pasando el club es más que condenable desde cualquier punto de vista que se mire. La afición cordobesista no se merece lo que ocurre en los despachos. Una situación que, sin duda alguna, influye negativamente en el rendimiento deportivo por mucho que los jugadores, el entrenador y el equipo técnico quieran aislarse de ese mundo que es como las sucias aguas de un piélago. No es posible. Por eso decimos que, con las cosas que están pasando, el comienzo no es malo. Se mantiene invicto, pero los dos partidos que ha ganado ha sido por la mínima y ha empatado otros dos. Tras cuatro jornadas, ocupa el quinto puesto de la tabla. Esa posición, cuando el objetivo del club es el ascenso a la segunda A, no lleva a ninguna parte. Si llegase al final de temporada en el lugar que ocupa en este momento no tendría opción de luchar por una de las plazas de ascenso y poder salir de esa especie de infierno deportivo en que se encuentra metido.

Los rivales con los que se ha enfrentado hasta el momento no son de gran entidad y empatar con el Yeclano, sin menospreciar al equipo murciano que milita en la segunda B, siendo Yecla una población que no llega a los cuarenta mil habitantes –todo un mérito extraordinario-, no es el mejor resultado para un equipo que representa a una ciudad con cerca de trescientos treinta mil habitantes.  Córdoba por su población y por su numerosa afición, cuya lealtad al club está aprueba de cualquier cosa, se encuentra muy por debajo de donde debería estar. El partido de mañana, contra el Badajoz, nos va a dar una referencia de la medida del club. El equipo extremeño ocupa el segundo lugar de la tabla y todo apunta, aunque el campeonato no ha hecho más que empezar, que será uno de los que estarán en la lucha por el ascenso.

Lo visto en el Arcángel con victorias apuradas, casi in extremis, y lo que señalan las crónicas de los partidos jugados fuera de casa es que el equipo está desorientado, que no se ha organizado como bloque  todavía. El técnico, después de una pretemporada al borde del precipicio y que lo mejor es olvidarla, tiene mucho trabajo por delante para armar un conjunto que pueda convertir en realidad las aspiraciones del cordobesismo y dejar atrás el calvario que se está viviendo. Lo que sale a la luz de los manejos, trapicheos y andanzas poco confesables que vienen ocurriendo desde hace demasiado tiempo no augura nada bueno para el futuro. Esperemos que en lo deportivo las cosas transiten por camino diferente y cuando llegue mayo –ese mes que es un referente de Córdoba- y el campeonato esté en sus compases finales, la esperanza de retornar a Segunda A, que se consideró una especie de destierro temporal, un mal menor, para jugar en Primera División, no sea una ilusión hecha añicos. La afición no se lo merece y quienes creen en el Córdoba C.F., como entidad deportiva más representativa de la ciudad, tampoco.

Lo dicho, el comienzo no es malo, pero tampoco es como para tirar cohetes.

(Publicada en ABC Córdoba el 21 de septiembre de 2019 en esta dirección)

Imagen: Wikimedia

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