El anuncio tiene todos los ingredientes de algo parecido a una especie de apocalipsis. Nos referimos a la ola de calor que se nos viene anunciando desde hace días y estamos padeciendo. La realidad es que, por estas latitudes, se trata de algo que no supone una novedad. Eso que ahora llaman una ola de calor es lo que tradicionalmente ha venido llamándose las calores, según la escala termométrica popular. Algo consustancial a Córdoba en los meses de julio y agosto, a veces con importantes anticipos desde finales de mayo y con colofones que se prolongan en el mes de septiembre, aunque de menor intensidad que la canícula del pleno verano.

No supone una novedad que los termómetros se sitúen en torno a los cuarenta grados e incluso por encima de ellos en ese periodo que la tradición sitúa en lo que se denomina el tiempo entre las dos Vírgenes y que corresponden a las festividades de nuestra señora del Carmen y nuestra señora de la Asunción. Es lo que se llama popularmente de Virgen a Virgen y ese, salvo anomalías meteorológicas, es el núcleo duro del verano.

El anuncio de que nos situábamos por encima de los cuarenta grados -en un verano que hasta ahora se había presentado con temperaturas moderadas- ha generado unas expectativas propias de una novedad. Quizá sea que la falta de noticias, frecuentes durante los meses de agosto, haya hecho que se trate como una novedad -es lo que interesa en términos informativos-, lo que no lo es porque sucede un año detrás de otro, como es que, en Córdoba, por estas fechas, se superen cuarenta grados.

Lo que sí es una novedad son los elevadísimos precios de la luz, que ahora ya no son considerados un problema por algunos de quienes hablaban de pobreza energética cuando se encontraban en la oposición. Son las cosas del sanchismo, que anunciaba hace más de un año que habíamos vencido al covid y después ha venido una ola detrás de otra. Los precios elevados de la luz son culpa de la oposición y si eso no cuela se culpa del problema a la Unión Europea que no permite bajar los precios. En cualquier caso, nada tiene que ver con el hecho de que, por ejemplo, Beatriz Corredor, la antigua ministra de Vivienda, sea la presidenta de Red Eléctrica, con un sueldo multimillonario y que, quizá, junto a otros sueldos de relevantes ex, de diferentes credos políticos, que han pasado por las puertas giratorias ayuden a comprender determinadas situaciones o, por lo menos a interpretar clamorosos silencios.

Lo de la ola térmica no es nada nuevo. Tenemos el calor de todos los veranos. Sobreviviremos con más de cuarenta grados en el valle del Guadalquivir y en Córdoba en particular. La novedad va a estar en la factura de la luz.

(Publicada en ABC Córdoba el 14 de agosto de 2021 en esta dirección)

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