Hace casi medio siglo, en 1964, se estrenaba una película de Sergio Leone  -una coproducción italo-hispano-germana-, protagonizada por un joven y poco conocido Clint Eastwood y con música de Ennio Morricone. Esa película se titulaba “Por un puñado de dólares”. Fue en gran parte rodada en lo que se conocía, cinematográficamente hablando como el oeste americano de España, los parajes desérticos de la provincia de Almería. Era la primera entrega de lo que acabaría por denominarse como spaghetti western. En ella podía verse una violencia extrema, unida a una gran falta de moralidad con tal de hacerse con una cierta cantidad de dinero. Un dinero que si en todo tiempo y lugar ha tenido gran importancia, para mucha gente, en nuestros días, se ha convertido en el único dios al que ha de rendírsele culto.

Como nos contaba ABC  hace unos días, por un puñado de dinero las excavaciones en el yacimiento de Casas de Turruñuelo en el municipio de Guareña (Badajoz) se encuentran, al menos momentáneamente, paralizadas. No se trata de unas excavaciones cualquiera, sino de las que, cuando era posible excavar -ahora lo impiden los dueños del terreno porque quieren más dinero para permitirlo o vender la parcela por un precio que a la Junta de Extremadura parece exorbitante- habían sacado a la luz restos extraordinariamente importantes para entender lo que fue la cultura que conocemos como tartésica y cuyo epicentro está en el valle del Guadalquivir. Si bien, para hacer esta afirmación, hay que contar con la anuencia de un tal Bilbeny, que está al frente de un denominado Institut Nova Història de Catalunya -subvencionado con dinero público de la Generalitat-, quien sostiene, entre otras astracanadas, junto a las memeces de que Cervantes era catalán, como lo eran Leonardo da Vinci o Erasmo de Rotterdam, que Tartesos, como su propio nombre indica, estaba en Tortosa (Tarragona).

Lo que han puesto de manifiesto las excavaciones arqueológicas del yacimiento de Casas de Turruñuelo, son cuestiones de  suma importancia  para acercarnos a lo que fue Tartesos, más allá de las leyendas y mitos que lo han acompañado, desde hace muchas décadas, pese a los esfuerzos realizados, entre otros, de Adolf Schulten o Juan de Mata Carriazo y Arroquía por arrojar luz y desvelarnos los misterios que envuelven a esa cultura que se desarrolló entre los siglos VIII y VI y se extendió por amplias comarcas del mediodía peninsular

Haber sacado a la luz el que se considera, por el momento, el primer sacrificio masivo –una especia de hecatombe ritual de numerosos animales como numerosos caballos, varias vacas y cerdos, una oveja, un perro…- que se ha encontrado en la cuenca del Mediterráneo. También se ha encontrado el cadáver de una persona  inhumada, en una época en que los muertos eran incinerados y guardaban sus cenizas en recipientes de cerámica, que era lo que se enterraba. El yacimiento está considerado como uno de los más importantes de Europa en lo que se refiere a la Edad del Hierro y el trabajo de sus arqueólogos ha sido reconocido internacionalmente y, lo que no es poca cosa, también en la propia España. Sin embargo, las puertas están cerradas para continuar una excavación que podría deparar novedades importantes para el conocimiento de una de las más legendarias civilizaciones asentadas en lo que hoy es España. Todo por un puñado de…euros.

(Publicada en ABC Córdoba el 14 de septiembre de 2019 en esta dirección)

Imagen: Flickr

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