Después de cuatro años en que la nota dominante en muchas áreas del Ayuntamiento ha sido la parálisis, el nuevo gobierno municipal tiene por delante retos muy importantes. Ha de hacer frente -es urgente, aunque no resultará fácil desenredar la madeja- a la grave problemática que se deriva de la situación en que se encuentra la Gerencia Municipal de Urbanismo. Salvador Fuentes, un buen gestor y hombre de experiencia, tiene por delante una compleja y difícil tarea. Pero si los nuevos munícipes que han de gobernar la ciudad no son capaces de desatascar lo que ha supuesto de rémora el urbanismo en la ciudad, habrán defraudado muchas de las expectativas que llevaron a los resultados electorales del pasado 26 de mayo. Es impresentable, desde cualquier punto de vista que se aborde, la espera de muchos meses para obtener una simple licencia de obra menor, como si se tratase de una modificación del PGOU.

Otro asunto pendiente de no poca enjundia que deberá resolverse lejos de fórmulas ideológicas, es el del enredo organizado en torno a la ubicación con la cementera Cosmos. Es cierto que el cuidado del medioambiente y la salud del vecindario son cuestiones muy principales y han de tenerse en cuenta, pero no lo son menos los puestos de trabajo que esa empresa genera en una ciudad, capital de provincia, que tiene la triste marca de ser la que, en toda España, tiene el mayor porcentaje de su población activa en situación de desempleo.

Habrá de despejarse el embrollo en que se encuentra todavía una parte del programa turístico ligado a las Grandes Ciudades y que se ha convertido en una especie de pesadilla en algunas de sus obras. La más llamativa es la del convento de Regina Coeli, cuyo destino, según el edil García, era convertirse en “contenedor cultural” -sólo la denominación produce mala impresión- sin mayores especificaciones. Otra asignatura pendiente es la inanición en que se encuentra el Parque Tecnológico de Córdoba, Rabanales 21 -en este caso la denominación resulta un tanto pomposa-, que no sale de su mortecina situación, pese a las ampliaciones de capital. Así mismo, tras cuatro años de abandono, la ruinosa situación del antiguo Pósito Municipal, debería reactivarse su proyecto de restauración y encontrarle un uso adecuado. Por falta de dinero no debe ser porque la inanición de cuatro años ha dejado las arcas municipales adecuadamente abastecidas.

Los museos y monumentos municipales, objeto del interés de quienes llegan a Córdoba atraídos por el esplendor de su pasado, han de tomar una deriva diferente. Muy especialmente la situación en que se encuentra el Alcázar de los Reyes Cristianos que ha atravesado, en lo que a las posibilidades de visitarlo se refiere, por etapas que no deben volver a repetirse. Habrá de buscarse la forma de concluir las obras de la Biblioteca del Estado o de poner punto final a las deficiencias del alumbrado público en zonas del centro de la ciudad.

Son retos, heredados del pasado, a los que habrá de buscarle una solución que, en algunos casos, no admite mucha espera. La presencia de Moreno Bonilla en la toma de posesión de la nueva corporación apunta a buena sintonía con la Junta de Andalucía. Si Sánchez Pérez-Castejón se asienta en la Moncloa, lo que está por ver con sólo 123 de escaños para formar gobierno, Córdoba no lo tendrá fácil para cerrar colaboraciones, sabiendo como las gastan los socialistas con sus adversarios políticos cuando tienen poder.

(Publicad en ABC Córdoba el 26 de junio de 2019 en esta dirección)

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