En estos días de suspense político, en los que la configuración del gobierno de España y el de algunas comunidades autónomas está en el aire, se ha hecho público el CIS de Tezanos, que tiene mucha tela que cortar.

El panorama que tenemos por delante parte de la existencia de cuatro partidos con implantación estatal e importante representación parlamentaria –hay notables diferencias-, lo que ha complicado mucho la formación de gobierno en un país donde la cultura del pacto tiene menos tradición que en otros de nuestro entorno. La formación de gobierno había resultado relativamente fácil en las décadas en que imperaba el bipartidismo, pero ahora el panorama aparece enturbiado por razones muy diversas. Van desde la demonización de VOX –cuyos votos son tan legales y válidos como los de cualquier otro partido-, auspiciada por la izquierda hasta el deseo de ostentar ministerios que reitera una y otra vez Pablo Iglesias. Añádase a ello el purismo de Ciudadanos que se niega a reunirse, salvo para tomar café, con la extrema derecha o el invento socialista del gobierno de cooperación, para no hablar de gobierno de coalición que implicaría la entrada en el mismo de Unidas Podemos, para defender un ejecutivo monocolor y decirle que nones a las pretensiones del vecino de Galapagar. Todo ello da como resultado que la investidura de un presidente para la comunidad de Murcia haya saltado por los aires, que no se tenga claro cómo se puede configurar el gobierno de la comunidad de Madrid, que haya problemas para lo mismo en la Rioja o que Sánchez amenace con llevarnos a nuevas elecciones generales en otoño, si no es investido presidente este mes.

Creo que ya les he comentado en alguna ocasión que un amigo mío sostiene que eso de ir a nuevas elecciones, a los pocos meses de haber pasado por las urnas, es una tomadura de pelo al  electorado y propone como solución que, quienes se han mostrado incapaces de formar gobierno, es decir todos los diputados, no puedan presentarse en las nuevas elecciones, como penalización a su falta de capacidad para realizar su trabajo. Sostiene también que, con esa premisa, no habría mayores problemas para configurar un gobierno. Tengo muchas dudas sobre lo que sostiene mi amigo, pero su propuesta no deja de resultar llamativa.

En medio de este suspense político, como señalábamos más arriba, el ínclito Tezanos saca a la luz una encuesta en la que señala que el PSOE de Sánchez está en torno al cuarenta por ciento de intención de voto. Eso supone nada más y nada menos que diez puntos porcentuales más de los que el PSOE lograba en las elecciones de abril. Con esos resultados el número de potenciales diputados socialistas crecería de forma exponencial y el deseo de Sánchez será ir a nuevas elecciones cuanto antes mejor. Si lo que publica Tezanos tiene visos de ser real vamos directos a las urnas en otoño, aunque Sánchez tendrá que disimular y hacer recaer la culpa de ello en los demás porque lo bloquean.

La pregunta, sin embargo, es muy simple. ¿Se cree Sánchez lo que dice Tezanos en esa encuesta?

Si la respuesta es afirmativa pueden dar por seguro que tenemos urnas cuando pase el verano. La única duda es que del vecino de Galapagar puede esperarse cualquier cabriola y eso podría en evidencia a Sánchez.

(Publicada en ABC Córdoba el 13 de julio de 2019 en esta dirección)

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