Las televisiones estatales, que pagamos quienes pagamos impuestos, deberían ser ejemplo de información veraz, independencia y trabajo exclusivo de sus profesionales. Esto no es siempre así. Más bien, casi nunca es así y, desde luego, no va unido a los gobiernos de un determinado color. Se protesta cuando no se controla y se manipula cuando se tiene el control. Como se dice en el refranero, cada cual arrima el ascua a su sardina y con frecuencia se hacen de capas sayos. Sin embargo, hay casos en que la manipulación informativa sobrepasa lo que algunos han venido en denominar “líneas rojas”.

La Televisión Española, dirigida por Rosa María Meteo de forma interina, pero que se prolonga un mes tras otro en el tiempo y de seguir así va camino de acumular trienios, es un ejemplo de parcialidad que resulta llamativa en un organismo público. Que también ocurra con el Centro de Investigaciones Sociológicas que, desde que quedó en manos de Tezanos, nos ofrece una sociología ciertamente singular, de tintes verdaderamente pardos, y con errores tan de bulto que con algo de dignidad profesional haría tiempo que habría abandonado el cargo, no justifica lo que Mateo está haciendo con Televisión Española cuya audiencia ha caído a mínimos históricos como consecuencia de su parcialidad y falta de credibilidad.

Una muestra que es mucho más que un botón la tuvimos en el telediario de las quince horas del 28 de mayo en que se daba la siguiente noticia. El número de fallecidos por coronavirus en la ciudad de Nueva York se aproximaban las veintiuna mil personas, faltó tempo para decir que eses defunciones eran casi tantas como en España, siendo la población de Nueva York mucho menor que la de España. Era la primera vez que se comparaba la población fallecida en un lugar con los fallecidos en España en función de la población española. Día tras día esa misma televisión nos decía que los Estados Unidos eran el país del mundo con mayor número de fallecidos, pero nunca se hacía alusión al número de habitantes que tiene Estados Unidos. Se decía que duplicaba o triplicaba la cifra de las defunciones que había en España, pero jamás se hacía alusión al número de habitantes que tenían los Estados Unidos y cuya población se sitúa una cifra que es entre siete y ocho veces superior a la de España.

Bastó que el número de neoyorkinos fallecidos por el coronavirus se aproximase algo al de las víctimas que se contaban en España, aunque la forma de contar en nuestro país ofrezca un baile de cifras que causa rubor y que nos tiene desconcertados, para que nos dijeran que Nueva York tiene menos habitantes que España. Nunca hasta ese momento se había hecho comparativas sobre las cifras totales de habitantes. Es una lamentable forma de dar las noticias, que queda muy lejos de lo que es informar de forma adecuada.

Es sólo un botón de muestra, pero lo suficientemente significativo de como informa una televisión que lo hace al servicio descarado de un gobierno que tienen en Rosa María Mateo, lamentablemente, una verdadera comisaria política para escarnio de profesionales solventes, muchos de los cuales, como ha ocurrido con otros gobiernos, han dejado de prestar sus servicios en una televisión que no permite desviarse de las instrucciones del gobierno. Lo más lamentable del caso es que además de sustraerse una información veraz, la pagamos con nuestros impuestos.

(Publicada en ABC Córdoba el 30 de mayo de 2020 en esta dirección)

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