Lo que iba a ser el Parque Tecnoagroalimentario del Sur de Córdoba -por nombres grandiosos que no quede-, con sede en el término municipal de Aguilar de la Frontera, es hoy un enorme solar en el que crece la hierba, después de la lluvia. La fotografía publicada por ABC el pasado domingo no deja lugar a dudas. En ese erial ya se han invertido muchos miles de euros para nada, al menos por el momento. La historia, como suele ocurrir con los proyectos de la Junta de Andalucía, comenzó hace ya muchos años, catorce para ser más concretos. Era el 2004 y el presidente de la Junta de Andalucía Manuel Chaves cuando se empezó a hablar del proyecto, dado que en el área meridional cordobesa había importantes denominaciones de origen que daban realce a su producción agraria. A la histórica denominación Montilla-Moriles, para los vinos de la zona, se había sumado la denominación de aceite de Baena, surgida en 1981 que abarca una comarca olivarera mucho más amplia de lo que su nombre indica, abarcando los olivares de Cabra, Castro del Río, Doña Mencía, Luque, Zuheros… A ello habría que añadir la importancia del cultivo del ajo en la zona campiñesa, con centro en Montalbán, de la mano del incansable Miguel del Pino. También se contaba con la importancia de los regadíos del área del Genil-Cabra.

Una iniciativa de esa entidad era un proyecto apetecible y, tras una pugna municipal -varios ayuntamientos pugnaban por hacerse con el Parque-, se decidió instalarlo en el término municipal de Aguilar de la Frontera. En una primera fase tendría una extensión de ciento treinta y tres mil metros cuadrados, pero sólo serían un tercio de sus dimensiones finales, que se acercarían al medio millón. Todo un emporio agroalimentario para el que se creó una sociedad de la que formarían parte la Junta de Andalucía, la Universidad de Córdoba -el emporio dedicaría parte de su actividad a la investigación agroalimentaria- y el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera.

Han pasado los años, como recuerda la famosa canción, y también han pasado tres presidentes de la Junta -Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz-, media docena de consejeros del ramo: Isaías Pérez Saldaña, Martín Soler, Clara Aguilera, Luis Planas, Elena Víboras y Carmen Rivas. También un par de rectores: José Manuel Roldán Nogueras y José Carlos Gómez Villamandos, y varios alcaldes han ejercido Aguilar de la Frontera: Francisco Paniagua Molina, Juan Martín Romero y María José Ayuso. Pero las obras no han pasado de la fase de acondicionamiento del terreno y hoy son varias las versiones que circulan acerca del destino del otrora Parque Tecnoagroalimentario del Sur de Córdoba.

La actual alcaldesa de Aguilar habla de un polígono industrial para grandes empresas, mientras que la consejera de Agricultura afirma que la Junta se replanteará los modelos de gestión de este tipo de parques. En romance popular, lo que ha dicho la consejera es que podemos ir olvidándonos del Parque Tecnoagroalimentario, lo que da alas a la idea de la alcaldesa de que aquello lleva camino de ser un polígono industrial. No obstante, es probable que, como nos encontramos en puertas de una campaña electoral, Susana Díazreavive el ascua de la ilusión, hasta que acudamos a las urnas. Como hacían los caciques que dominaban la política en tiempos de la restauración canovista.

(Publicada en ABC Córdoba el 31 de octubre de 2018 en esta dirección)

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