Lo que el sondeo preelectoral de Data Estudios para ABC de Córdoba -más allá de lo que son las intenciones de voto- pone de manifiesto es que el Ayuntamiento de la ciudad, el que se autodenomina como el gobierno para la gente, ha marchado estos años por caminos muy alejados de lo que realmente preocupa a la gente. Este mandato municipal, al que ya le quedan pocos meses de vida, ha estado, según el sondeo, muy alejado de las realidades que parece ser atañen a los cordobeses.

La falta de empleo y su consecuencia inmediata, el paro, que sigue siendo la cuestión que más preocupa con gran diferencia sobre otras, no ha sido abordado por el Ayuntamiento desde las posibilidades que la política municipal puede articular en ese terreno. El empleo no es materia de su competencia, pero un Ayuntamiento puede facilitar o dificultar mucho las cosas. Eso es algo que no ha ocurrido. Una de las señas de identidad de este gobierno en general y de la delegación que tiene a su cargo la Gerencia Municipal de Urbanismo, dirigida por Pedro García, en particular, ha supuesto en muchos casos un verdadero problema, una especie de carrera de obstáculos que han de superar aquellas iniciativas que necesitaban de las correspondientes autorizaciones para acometer las obras necesarias y previas a la creación de puestos de trabajo. El retraso en la concesión de licencias -que en algunos casos concretos se han tramitado a una velocidad que ha llamado la atención- ha supuesto una dificultad muy seria para las iniciativas empresariales. Todo ello, por no mencionar las amenazas a las que, por ejemplo, se enfrenta, desde el principio del mandato municipal, la cementera Cosmos. La actitud municipal en este asunto, que ni siquiera ha contado con el apoyo de la Junta de Andalucía, ha sido inadecuada.

No era necesario ser un lince para darse cuenta de que el paro es algo que preocupa mucho en Córdoba, si tenemos en cuenta que, en estos años, la ciudad se ha encaramado a la lamentable posición de ser la capital de provincia que tiene las tasas de desempleo más altas de toda España. Pero esa realidad no ha sido una prioridad del gobierno municipal.

Lo que señala el sondeo es que los cordobeses están mucho más a ras de tierra que su Ayuntamiento que ha estado más pendiente de cuestiones tales como la de retirar símbolos que, en algunos casos, van mucho más allá de su carácter religioso. Ha estado muy atareado con el cambio de nombre de determinadas calles. También ha dedicado su tiempo de discutir la titularidad a los propietarios, desde hace más de ochocientos años, de la que fuera mezquita aljama de Córdoba, convertida a partir de 1236 en catedral cristiana. Igualmente en dificultar, desde algunas instancias municipales, lo que la Agrupación General de Cofradías, planteaba como nuevo itinerario de las procesiones de Semana Santa. También, ha sido muy dado a crear numerosas comisiones para el estudio de cualquier cuestión cuyo resultado final ha sido, por lo general, empantanar los asuntos cuando algunos de ellos requerían de soluciones rápidas que se han dilatado en el tiempo y no han servido de gran cosa. Por eso, no resulta extraño que tres cuartas partes de los encuestados, exactamente el setenta y seis por ciento, considere que Córdoba está hoy igual o peor que hace cuatro años.

(Publicada en ABC Córdoba el 10 de octubre de 2018 en esta dirección)

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