Todo apunta a que, después del escrito hecho público por nada menos que cinco colegios profesionales de la ciudad, el teniente de alcalde y edil del ramo, Pedro García dedica la mayor parte de su tiempo a otros menesteres y no presta la atención debida a la Gerencia Municipal de Urbanismo, donde al parecer se hacen de las mangas capirotes. Según reflejaba una genial viñeta de Vic de días pasados, el edil en cuestión soñaba con encabezar, en las elecciones municipales, previstas para el último domingo de mayo, una candidatura que deberá llevar a cabo un proceso de confluencia con Podemos, formación representada en este mandato por Ganemos, que ha manifestado su intención de concurrir a las elecciones con su propia marca. García ha tenido que dedicar mucho trabajo y tiempo para ganar las elecciones en el seno de Izquierda Unida y vencer, en una votación ajustada, a Amparo Pernichi, que era la candidata oficialista. Otro de sus afanes está relacionado con los veladores que invaden la vía pública. García está dispuesto a que sólo la ocupen los que legalmente pueden hacerlo, algo que supone un encomiable empeño porque los abusos del sector en esa materia son numerosos y continuos. Pero no le deja tiempo para el urbanismo.

Así las cosas, los parones que sufren las licencias han terminado por estallar en forma de acusación de cinco colegios profesionales. Mal, muy mal tienen que estar las cosas para que quienes representan a un colectivo tan amplio de profesionales hayan tomado una medida que jamás se había producido con ninguno de los gobiernos municipales durante los cuarenta años de ayuntamientos democráticos. García estará convencido de que se trata de una maldad orquestada, una bomba de relojería política cuya espoleta ha sido accionada en el momento más inoportuno para sus proyectos: con las elecciones en puertas. Ha explotado en el momento en que se ha de ser más cuidadoso con los gestos y las actitudes y resulta imprescindible no dar argumentos de ninguna clase a los adversarios. Pero lo cierto y verdad es que hace ya muchos meses estos mismos colegios profesionales habían alertado sobre las negativas consecuencias que se derivaban para la ciudad a causa de la parálisis urbanística. También desde ABC se ha venido denunciando la falta de agilidad en la concesión de licencias y la gravedad del asunto.

Lo ocurrido es la eclosión de un estado generalizado de malestar por la falta de gestión y porque los profesionales pertenecientes a esos cinco colegios -arquitectos, arquitectos técnicos, ingenieros industriales, ingenieros técnicos y abogados- están hartos de que se les toree, en el sentido metafórico del término, con subterfugios y pamemas. Han venido a sumarse a la protesta, hecha pública, unos días antes, por constructores y promotores, quienes también denunciaban los graves problemas con que se encontraban y las nefastas consecuencias que para Córdoba tenía la política de licencias de la Gerencia Municipal de Urbanismo. La defensa de García sobre algo tan rotundo y contundente ha sido de extrema pobreza argumental. Ha sido señalar que ahora se conceden más licencias que en épocas anteriores, sin especificar el tiempo a que se refiere. Quizá, si es cierto lo que afirma, aluda al momento de parálisis constructiva consecuencia de la crisis. Pero sepa García que uno es más que cero, pero no deja de ser uno. Mala defensa de una posición que, cada día resulta más insostenible.

(Publicada en ABC Córdoba el 23 de enero de 2019 en esta dirección)

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