El origen del barrio que hoy conocemos como Las Palmeras se encuentra en el realojo que, de forma provisional, se hizo de las familias afectadas por las graves inundaciones sufridas por Córdoba, al desbordarse el Guadalquivir, en el año 1963. La instalación de dichas familias se hizo en viviendas prefabricadas en una zona aledaña al casco urbano, situada al noroeste de la ciudad. Era una solución provisional, pero la provisionalidad no fue tal. En ellas vivirían las familias realojadas durante dos décadas y no se sustituyeron hasta que, puesta en marcha la autonomía, se construyeron bloques de viviendas de cuatro plantas, estructuradas en torno a unos patios centrales. El barrio se encerraba dentro de sí mismo y con escasa o nula proyección hacia el exterior. Esos bloques de viviendas no fueron ni lo han sido, en sus casi cuarenta años de existencia, dotados de los equipamientos urbanos mínimos necesarios para la vida ciudadana.

La realidad que se vive hoy en Las Palmeras es el fruto de años de desidia y abandono de las diferentes corporaciones municipales que se han sucedido en la Córdoba democrática. Eso incluye a Izquierda Unida, al Partido Popular y más recientemente al PSOE y la coalición que iba a gobernar para la gente. Decimos iba porque el mandato se les acaba y la gente del barrio de Las Palmeras espera un gesto porque ellos son gente y de la más vulnerable de la ciudad, según los datos de la propia Junta de Andalucía. Datos verdaderamente alarmantes. El paro alcanza al setenta y dos por ciento de la población del barrio, siendo uno de los peores de Andalucía, superando los niveles de barrios sevillanos conocidos, tristemente, por sus elevadas tasas de desempleo y pobreza. A ello se suma que el catorce por ciento de sus vecinos, es decir, uno de cada siete, son analfabetos o carecen de cualquier tipo de estudios, lo que supone una especie de certificado de vulnerabilidad de cara a su futuro. A ello se añade, siempre según los datos de la propia Junta de Andalucía, que casi la mitad de las viviendas, el cuarenta y dos por ciento, se encuentra gravemente deterioradas y quedan englobadas bajo el concepto de infravivienda.

La alcaldesa acaba de anunciar que a Las Palmeras, junto a otros dos barrios de la ciudad en situación de grave vulnerabilidad, pero no tan extrema, va a aplicarse un plan en el que se invertirán cuatro millones de euros -tres millones procedentes de la Junta de Andalucía y el cuarto de recursos municipales-, que se pondrá en marcha a finales del presente año o principios del próximo. Su primera fase consistirá en contratar a cuatro personas para que permitan, según la alcaldesa, señalar «cuáles son los problemas estructurales de estos barrios y cómo podemos mejorar las condiciones de vida de los vecinos, de la empleabilidad y de las apuestas sociales para que los ciudadanos puedan acceder en mejores condiciones a oportunidades de empleo».

La misma cantinela de siempre. Comisiones para elaborar informes o técnicos para confeccionar programas. En el barrio de Las Palmeras los problemas están claros: paro que genera pobreza, fracaso escolarque deviene en analfabetismo y falta de oportunidades. Las dos lacrasde Andalucía. A ello se suman unas condiciones materiales de vida infrahumanas. Lo necesario es abordar esos problemas que ya están detectados en informes europeos y en los datos que posee la propia Junta de Andalucía. Lo demás es marear la perdiz… que diría un castizo.

(Publicada en ABC Córdoba el 30 de junio de 2018 en esta dirección)

 

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