ESTRENAMOS año y en Andalucía se abren nuevas perspectivas políticas. No sé si, como decía la actual delegada del gobierno, Rafaela Valenzuela, cuando triunfó la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez a la Moncloa, se respira mejor, ante el nuevo horizonte que tenemos por delante. Pero, por primera vez en cerca de cuatro décadas, hay un horizonte político nuevo, desconocido para buena parte de los andaluces. Todo comenzó el pasado 2 de diciembre cuando, ante la incredulidad —en algún caso pasmo— de los contertulios que aquella noche había reunido Canal Sur, los datos proporcionados por la encuesta publicada por ABC al cierre de los colegios electorales —salvo en el caso de Sanlúcar de Barrameda— fue durante cerca de dos horas la única referencia sobre posibles resultados. Encuesta que, con ligeras variaciones, fue confirmándose. El PSOE sufría un auténtico batacazo electoral, pese a las componendas demoscópicas elaboradas por Tezanos y otro tanto ocurría con la marca podemita, Andalucía Adelante que se dejaba en el camino la tercera parte de los electores que tuvieron en 2015 Podemos e Izquierda Unida. La derecha, en sus diferentes acepciones, ganaba las elecciones con una espectacular irrupción de VOX. Un verdadero terremoto político porque se daba por descontado que Susana Díaz seguiría al frente de la Junta, apoyada en algún socio parlamentario o de gobierno. Los días siguientes a la jornada electoral hasta la constitución del Parlamento y la configuración de la mesa, esto último traerá cola, han sido de mucha esgrima dialéctica, pero el acuerdo para una nueva situación en la política andaluza ha echado a andar. La presidencia del Parlamento ha sido ocupada por Ciudadanos y la derecha, lógicamente porque cuenta con cincuenta y nueve diputados, frente a los cincuenta de la izquierda, controla mesa, un órgano fundamental para la organización de los debates parlamentarios. Para mediados de enero está prevista la constitución del nuevo gobierno, todo apunta a que será a una coalición entre Populares y Ciudadanos, presidida Moreno Bonilla —otro perdedor en las urnas encumbrado a la presidencia por mor de la aritmética—, pero que necesitará de los apoyos parlamentarios de VOX, que no formará parte de ese gobierno, pero cuyos doce diputados son imprescindibles para poder gobernar.

No resulta muy convincente el rechazo a ese apoyo formulado desde las filas socialistas, alegando que proceden de un partido de ideología de extrema derecha y que cuestiona, entre otras cosas, el Estado de las autonomías, cuando su secretario general, ocupa la presidencia del gobierno de España no ya con quienes son de extrema izquierda, sino con quienes cuestionan la Constitución y la propia España o son los herederos ideológicos de una banda de asesinos.

La tarea que tiene por delante el nuevo Gobierno es ingente.En la Junta de Andalucía, después de tanto tiempo en manos de los socialistas que la han manejado como si fuera propiedad suya, se han creado fuertes estructuras en la administración vinculadas al PSOE poder, amén de una enorme maquinaria paralela al servicio de sus intereses. Desmontar ese tinglado no es tarea fácil. Además el PSOE cuenta con la colaboración de UGT CC.OO. que, aunque de capa caída, movilizarán todo lo que puedan y exigirán al nuevo gobierno lo que no planteaban antes. Sumen a ello la debilidad que es intrínseca a un gobierno de coalición que necesita de apoyos parlamentarios externos. Así comienza el nuevo año político en Andalucía. Veremos cómo termina.

 (Publicada en ABC Córdoba el 2 de enero de 2018 en esta dirección)
One Response to Año nuevo en Andalucía | JoséCalvoPoyato
  1. Ante nosotros no tenemos un bocado dulce, pero hay un antiguo dicho que reza que, a río revuelto ganancia de pescadores, donde nosotros, los ciudadanos de a pie somos supuestamente esos pescadores.
    Ahora toca estar expectantes y nunca jamás dejar ir las cosas durante cuarenta años y con estos resultados.
    A ver si aprendemos de una vez que “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”, Constitución Española, título preliminar, artículo 1, apartado 2.


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